Polla y Yo.

ramicubaPublicado por

“Los pollitos dicen, pío, pío, pío.”

Eltra Ductor.

Era un sábado a las 3:15 am cuando la alarma del reloj despertó a Bertalina. Yeya se levantó de la cama sin quejarse y caminó unos pasos dentro del cuarto hasta el canapé donde dormía yo.

—Zángano levántate.  — Me despertó cariñosamente.

No me quejé tampoco, me levanté corriendo hasta el balcón y desperté a Perico, el gallo de mi abuela.

—¡PERICO LEVÁNTATE!  — Le grité con ensañamiento para que vea lo mal que cae que lo despierten a uno por la madrugada.

Mi abuela y yo íbamos a la bodega a comprar pollitos de ceba. Ella vestía con una bufanda verde, una blusa negra con vuelos en las mangas, una saya amarilla con lunares negros que le llegaba hasta los tobillos y unas botas de goma blancas que le daban un toque agrícola a su outfit.

Era el año 94 ó 95 ó 96 si bien no recuerdo. Por estos tiempos a Guarapo le había dado por repartir pollos de ceba a la people, para ver qué tan capaces eran de alimentarse ellos mismos. La people, no los pollos.

Ya estábamos en la bodega y el gordo Panga, un tipo que lucía igual que Clemenza en «El Padrino», simpático pero peligroso, nos había guardado un puesto en la fila. Panga vivía en el 4to piso del edificio frente al de mi abuela. Era un buen vecino, vendía las mejores pizzas de queso del pueblo. Aunque mi abuela decía que el queso de la pizza era de preservativo, o condón, o globo de cumpleaños.

El período de engorde de un pollo de ceba es de 45 días, contando los días hábiles y los torpes. El cuidado de estas aves es tan delicado como el de un bebé recién nacido, incluso diría que hay que cuidarlos más que al bebé, porque cuando crecen sí te los puedes comer. Para subir al cielo se necesita, una escalera grande y otra chiquita y para cuidar a los pollos debía preparar una caja de cartón de tamaño mediano. Para preparar la caja tenía que, conseguir polvo de paja de arroz para poner en el fondo, un bombillo de luz incandescente para darle calor a los pollos, y un milagro para que no se fuera la corriente eléctrica en 10 días. Todo esto me lo enseñó Yeya mientras esperábamos que abriera la bodega.

A las 9:00 am ya éramos propietarios de cuatro ejemplares de pollos de ceba y yo a mis 5 ó 6 ó 7 años, si bien no recuerdo, era el responsable de cuidar, alimentar y engordar a los pollos. La caja de tamaño mediano, me la resolvió la esposa de Panga en su trabajo. El polvo de paja de arroz me lo trajo el hijo de la esposa de Panga, de su trabajo también.  La revolución me estaba dando algo. Nadie me pudo conseguir en su trabajo un bombillo de luz incandescente, y se me ocurrió utilizar el bombillo que teníamos en el baño. A mí no me daba miedo bañarme a oscuras y mi abuela decía:

—Pa´ lo que hay que ver, es mejor no ver na´.

Los pollitos los alimentaba con lo mismo que a Perico, con cáscara de plátano macho y comején. El comején se alimentaba del closet de mi abuela y mi abuela planeaba comerse los pollos así que el ciclo de la cadena evolutiva cerraba perfectamente. A los 5 días aquellos pollitos se veían gorditos y saludables. Mi abuela estaba muy orgullosa de mí y me lo decía.

—Sigue así machote. ¡Te estas ganando un buen arroz amarillo!

Al día 7 pasó una depresión tropical y anunciaron que estaríamos sin electricidad durante al menos 4 días. Me deprimí. Hice todo lo que pude para salvar a los pollos. Durante el día los ponía en el balcón a tomar sol. ¡Tenían que verlos cogiendo sol! Gorditos y blanquitos, parecían canadienses en las playas de Varadero. En las noches metía la caja en mi canapé y los tapaba con mi colcha. Digo las noches porque nos metimos 8 noches de apagón total, dale saca los quinqué. Cuando regresó la corriente ya solo quedaba vivo un pollito.

Me sentí un poco triste, un poco bastante. Lloré. Mi abuela me vio llorando y me levantó el ánimo.

—Tranquilo muchacho que no eres tan inútil, es bueno que te pase eso, así me borras la oración esa de que la revolución te da.

Los pollos de Panga se murieron todos, y mi pollo sobreviviente resultó ser una polla. Le quise poner nombre, había elegido Manuela, pero mi abuela no me dejó y sin que ella lo supiera la nombre Polla. Polla y Yo éramos uno. Andaba conmigo todo el tiempo. Esa polla era súper inteligente, me ayudaba con la tarea de matemática. Le preguntaba a polla:

—¿Cuál es la proporción que guarda la longitud y el diámetro de una circunferencia?
—Pi. — Me respondió.

Pasados los 45 días Polla pesaba solo tres libras. Parecía una china maratonista, amarilla y anoréxica. Pero igual la quería mucho. Polla vivió bajo mi cuidado por 48 días en total, para ser exactos, vivió con nosotros hasta la 1:00 pm del 16 de junio del año 94 ó 95 ó 96. Lo recuerdo porque ese día era mi cumpleaños.

—Macho de la película. ¿Qué quieres comer para celebrar tu cumpleaños? — Pregunto Yeya.
—Una pizza de queso de Panga. — Respondí.

Mi abuela se asomó al balcón y gritó con la misma fuerza que anuncia un pirata el tierra a la vista.

—¡PANGA! ¡PANGA! Te cambio a Perico y a la polla, por una pizza familiar.

39 comentarios

  1. jajajaj no recordaba esa historia de los pollitos de la Robolución. qué lástima cambiar a esa polla con tantos conocimientos por la pizza 🤣🤣

      1. Rami siento mucho el triste final de tu polla aunque al menos vivió feliz y atlética durante 45 días jjjje.
        Disfruté mucho esto de closet-comején-polla-abuela 😂😂😅
        Algo q voy entendiendo es que tu abuela nunca va a poder combinar un buen outfit simplemente no está en ella 😅😅😂
        Macho de la película te quedó brutal 🙌🏻😂

  2. Bertalina al igual que muchos no tuvo el valor de matarla. Que grande Bertalina y grande tu Rami. Me encanto!!!!😄😄😄

  3. Creativo, espontáneo y con talento de sobra desde la médula, me he reído cantidad 🤣😂🤣. Bendiciones para ti mi niño y sigue creando, que como dice Oslandy: hasta libro esto no para…Ahh podías sugerir un nuevo pregón: cambio 🐔 por 🍕, cambio 🐔 por 🍕!!!

  4. Que manera de reírme!! Le alegras el día a uno con estas historias. Las cuentas tan bien que uno las vive como si fueran propias. Que nivel de detalles. Estas escapa’o!

  5. Cuanto amor de tu abuela,
    —Pa´ lo que hay que ver, es mejor no ver na´.

    Traumas que cargaremos por siempre, por tu abuela, por lo que la revolución nos dió.

    Me mató la china maratonista y los gordos canadienses… jaja

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